Siempre disponible
“El me invocara, y yo le responderé;….” (Salmos 91:15)
Tal como el hijo que llama a casa para que su papá le dé más dinero para la U. Así puedes llamar a Dios, tu Padre, con la misma confianza. Puedes pedirle lo que quieras, siempre puedes contar con su atención y cuidado, tú eres su hijo(a) amado(a), ¡él siempre está en casa para ti!
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